Una casona de 1939 fue comprada y remodelada hace tres años para dar vida a este ecohotel, a través de principios arquitectónicos sustentables. Un colector solar térmico en el techo del inmueble permite tener agua caliente a bajo precio. Además, la propiedad está aislada por una capa de adobe en el tejado, que protege del frío en invierno y del calor en verano, y el agua de lluvia se reutiliza para el riego de jardines. Todos los desechos del hotel son reciclados y los productos de limpieza son biodegradables. En su fachada hay un muro verde que ayuda a reducir la temperatura durante el verano. El barrio donde se ubica se llama Vaticano Chico, conocido así porque sus calles llevan nombres como Obispo Donoso, Monseñor Miller, Arzobispo Vicuña y Obispo Salas, entre otros.

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