Desde aquí despegan las gran mayoría de los planeadores, especies de aviones ultralivianos pero sin motor que más de alguna vez has visto por los cielos santiaguinos.
 
Es una experiencia bien extrema, ya que es el viento el encargado de hacer volar a esta naves. Hay que tener agallas. Aquí un bello paseo para los que gustan de la aeronáutica civil de pequeña escala.

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