El Cerro Santa Lucía es uno de los cerros emblemáticos de Santiago ubicado en el corazón de la ciudad. Posee una altitud de 629 mts sobre el nivel del mar y tiene con una superficie de 65.300 m². A pesar que los pueblos aborígenes lo llamaban Huelen, que en mapudungun significa “dolor, melancolía o tristeza”, su nombre actual proviene del día en que Pedro de Valdivia se apoderó del cerro, el 13 de diciembre de 1540, día que recuerda a Santa Lucía de Siracusa. Apenas llegado para algunos historiadores comienza el proceso de expropiación al cacique Huelén Huala, enviando a éste a Apoquindo .Cuando los conquistadores llegaron al valle del río Mapocho utilizaron este peñón como un punto de reconocimiento/mirador. Es en este lugar donde Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura el12 de febrero de 1541. En su ladera oeste se asentaron los primeros molinos de Chile y las primeras viñas, pertenecientes a Rodrigo de Araya. Posteriormente le seguiría en las mismas empresas Bartolomé Blumenthal, bisabuelo de la Quintrala. Al oriente del Cerro Santa Lucía se crearon dos chacras: una en 1546 y que le perteneció posteriormente a Bartolomé Blumenthal y la otra de Juan Gómez en 1557. Ambos plantaron viñas, siendo éstas las primeras del Valle Central. Recién a fines del siglo XVIII fueron subdivididas (en diez quintas) dando origen a los callejones que a principios del siglo XIX se convirtieron entre otras en las calles Padre Valdivia (antigua Los Patos) y Victoria Subercaseux (antigua Tres Montes). Actualmente se encuentra allí el Barrio Lastarria.
 
Luego de un tiempo, pasó a ser denominada un “basurero” debido al descuido de los callejones (las diez quintas). No es sino hasta la década del 1870, más precisamente entre los años 1872 y 1874, en que el intendente de la época, Benjamín Vicuña Mackenna, lidera el proyecto de transformación del cerro, dotándolo de estanques de acumulación de aguas, fuentes de agua, terrazas preparadas para vegetación, caminos para carruajes, jardines, una ermita, miradores, edificio destinado para museo en el actual Castillo Hidalgo y construcciones propias de un parque urbano inspirado en el paisajismo francés que predominaba en la planificación de la época. Aunque la fisonomía e imagen de transformación desde cerro seco a cerro verde con la vegetacion que le conocemos se va consolidando en años posteriores, la obra de Vicuña Mackenna se constituye como la transformación más importante que ha recibido el cerro, en beneficio de los habitantes de la ciudad que incorporan un bello e importante paseo urbano.

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