Lo primero y más importante que hay que decir es que aquí se venden los mejores crudos del país. Así de claro. Desde hace décadas que el café es un orgullo para los valdivianos, y un gran recuerdo para todos los forasteros que alguna vez se han comido un crudo en sus mesas. Una experiencia sublime producto de una antiquísima receta familiar que se mantiene en secreto hasta el día de hoy.

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