Se supone que aunque alguien ocupe el cargo más importante de un país, sigue siendo persona y por lo tanto se debería poder ocupar también de sus asuntos personales, dentro de los cuales están las platas particulares de cada quien. Por lo que es legítimo preguntarse si el presidente, siendo una persona multimillonaria, está o no al tanto de lo que pasa con su fortuna mientras el ocupa la primera magistratura. Como siempre, es la gente en la calle la que tiene las respuestas.

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