El hogar de esta familia es cálido y acogedor. En él, el arte y la naturaleza conviven de una manera maravillosa y cada esquina nos recuerda que las casas son para usarlas, desordenarlas y vivirlas. Los objetos hechos a mano por María José, las fotografías de Pablo Valenzuela, los materiales nobles y los colores neutros fueron la clave para hacer de este espacio un lugar para disfrutar.

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